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La Ventaja de la Felicidad

Los Siete principios de Psicología Positiva para aumentar el desempeño y resultados en el trabajo.

En un mundo acelerado y altamente competitivo, debemos usar cualquier herramienta que tengamos a la mano para tener una ventaja sobre nuestra competencia. Cuando se trata de éxito personal, el sentido común dicta que podemos usar nuestro éxito profesional y recursos para dirigir nuestros logros hacia una vida plena y cierto grado de felicidad.

Si avanzas mucho por este camino, te darás cuenta que esto no es exactamente cierto. De hecho, la felicidad — lejos de ser resultado de arduo trabajo — es una de las mejores herramientas que tenemos para incrementar nuestro desempeño y calidad de vida.

En el libro, The Happiness Advantage (La Ventaja de la Felicidad), Shawn Achor propone 7 principios básicos que nos ayudan a incrementar nuestros niveles de felicidad, acercándonos a nuestros objetivos personales y profesionales.

La psicología tradicional se enfoca en lo negativo, ignorando lo positivo.

La psicología, tradicionalmente se enfoca en los promedios: ¿una persona es más o menos feliz que el promedio? Si es así, la psicología intenta llevar a las personas que están por debajo de él, a un nivel promedio, un nivel aceptable.

En adición, la psicología tradicional se enfoca en lo negativo, cuestionando que hace que las personas caigan por debajo del promedio en lugar de preguntar que hace que una persona esté por encima de el.

Sin embargo, el problema con este acercamiento es que, en nuestra obsesión con los promedios, no logramos mover el tope, el nivel máximo al que podemos llegar. Solo al intentar arreglar los puntos bajos, nos estamos perdiendo las oportunidades de sobrepasar nuestros límites.

Consideremos el problema clásico de Harvard, dónde 4 de cada 5 alumnos sufre depresión y considera que sus estudios son una fuente de estrés, mientras el 95 porciento de los estudiantes en África disfrutan la experiencia académica.

Al ver los datos, la psicología tradicional considera que los 4 estudiantes de Harvard tienen un nivel promedio de felicidad. Después de todo, son la mayoría. Sin embargo, al hacer promedios, están ignorando a la anomalía, al quinto estudiante, que no esta deprimido.

Esto es relevante porque el estudiante que no está deprimido es también quien tiene las mayores oportunidades de tener éxito — académico y profesional

Esta realización de que debemos enfocarnos en lo positivo, dio pie al nacimiento de una nueva disciplina: La Psicología Positiva.

La Psicología Positiva investiga que es lo que hace que las personas sean extraordinarias, con el fin de aplicar ese conocimiento para elevar los promedios y lo topes de la felicidad.

¿Entonces, qué es lo que hace que un estudiante de Harvard tenga mayor éxito donde los otros cuatro fracasaron?

Después de vivir entre estudiantes de Harvard por 12 años y viajar por el mundo, estudiando que es lo que hace a las personas tener niveles de felicidad por encima del promedio, Shawn Achor descubrió que todo se reduce a una forma específica de interpretar la realidad.

Por ejemplo, el 95% de los estudiantes que son felices en África, no ven las actividades académicas como una fuente de estrés, como en Harvard, sino que lo ven como un reto y sobre todo un privilegio.

El éxito es resultado de la felicidad, no al contrario.

¿Qué es la felicidad, exactamente? Tradicionalmente, definimos la felicidad como “el experimentar emociones positivas”, pero la verdad es que la felicidad es un concepto sumamente subjetivo, relativo a la persona quien la experimenta.

La “psicología positiva” demuestra que cuando nos sentimos bien, tenemos una actitud positiva, somos más inteligentes, nos sentimos más motivados y disfrutamos más de nuestros éxitos.

Los psicólogos han sabido desde décadas atrás que las emociones negativas limitan nuestra habilidad de pensar y actuar. Seguramente tu también has experimentado este estado en donde sientes el mundo caer encima de tí y toda tu vida se complica por una emoción negativa.

Por ende, no es sorpresa que las emociones positivas generan exactamente el efecto opuesto: expenden nuestras posibilidades y abren nuestra mente a nuevas ideas.

En términos de neurobiología, es obvio. Cuando experimentamos emociones positivas, nuestro cerebro se inunda de dopamina y serotonina — los químicos que nos hacen sentir bien y activan las áreas de nuestro cerebro responsables por aprender y organizar nueva información, retenerla y usarla en el futuro.

Para ponerlo simple: si estás de buen humor, te va mejor en el examen.

Pero los efectos no paran ahí. La felicidad nos lleva a mejores resultados en casi todas las áreas de nuestra vida — desde relaciones personales a empleo, salud y creatividad, según el resultado de más de 200 estudios en más de 275,000 personas.

Las mejores empresas con una cultura corporativa más avanzada  — como Google —  incluyen esto como eje central de su estrategia. En estas empresas, se promueve entre los empleados el que traigan sus mascotas, tienen acceso a salón de masajes o comida sana. Todo esto no solo es divertido y relaja, sino que permite elevar el desempeño de la organización, y por ende su rentabilidad.

Durante la semana, seguiremos aprendiendo sobre los 7 principios que podemos adoptar para aumentar nuestra felicidad personal y de nuestras empresas.

La “Ventaja de Felicidad” mejora tu desempeño

Si alguna vez has sentido que el trabajo resulta más fácil cuando estás de buen humor, no es solo coincidencia. Nuestros cerebros si funcionan mejor cuando tenemos una actitud positiva.

Considera el estudio en donde nos niveles emocionales positivas de 272 empleados en la misma empresa se midieron y compararon con su desempeño a lo largo de 18 meses. Los investigadores encontraron que aquellos que empezaron este periodo de medición con una actitud positiva y más felices, también recibieron las mejores evaluaciones y aumentos de salario en el futuro.

Lo interesante es que este grupo de personas no ven la felicidad como una recompensa por su trabajo y logros. En cambio, lograron esos resultados gracias a su mentalidad positivo, que les permite aprovechar la vida al máximo.

Esta “Ventaja de Felicidad”, es la ventaja competitiva que las personas ganan por solo ser positiva, lo que mejora su desempeño.

Algunas personas creen que simplemente no pueden ser personas felices, y que los beneficios de tener emociones positivas, no son una posibilidad para ellas. La verdad es que cualquier persona puede obtener una ventaja de felicidad, en el trabajo y vida en general. Es solo cuestión de actitud y consistencia.

Un buen lugar para empezar es mostrar un poco de apreciación por las pequeñas cosas que traer alegría y diversión. Por ejemplo, breves conversaciones con amigos o incluso algo tan simple como un video chistoso.

El siguiente paso es recordarte a ti mismo ser positivo y tener buen humor al realizar ejercicios o actividades de “positividad”.

Una de estas actividades que funciona muy bien, es meditar. A decir verdad, los todos los estudios relacionados tienden a mostrar un crecimiento mayor de la corteza pre frontal — la parte del cerebro responsable por nuestra felicidad.

Lo bueno es que no necesitas ser un monje para tomarte 10 minutos al día para enfocarte en tu respiración. Eso es todo lo que necesitas es incrementar tu felicidad y reducir tu estrés.

Si quieres tomar este ejercicio un poco en serio, te recomiendo ampliamente headspace.com un programa de entrenamiento para aprender a meditar. Después de intentar media docena, este es el único con el que he tenido buenos resultados.

En adición puedes pensar en algo que estés esperando o te emocione del futuro cercano. La investigación referente muestra que lo que más disfrutamos de una actividad no es la actividad misma, sino la anticipación. Así que con tan solo pensar en tus próximas vacaciones hace que tus niveles de endorfina (hormona encargada de producir placer) aumenta un 27 por ciento.

Mejora tu desempeño, al mejorar tu actitud

Si tienes hijos o hermanos, seguro haz visto como cuando uno “accidentalmente” lastima al otro, el primero hará lo imposible para que el segundo no llore o vaya corriendo con mama y papa. Lo más fácil es por lo general, contar un chiste o intentar hacer algo gracioso.

¿Pero por qué funciona esto? ¿Cómo es que unas palabras pueden alterar una experiencia tanto como para olvidar dolor y sufrimiento?

Mientras no podemos hacer mucho controlar nuestra realidad, si podemos controlar la forma en que la procesamos — y cómo reaccionamos ante ella.

Por ejemplo, podemos tomar ventaja del hecho que nuestro cerebro tiene recursos limitados para funcionar. Si tu cerebro tiene que decidir si dedica sus recursos a experimentar dolor, negatividad y estrés; o si en cambio usa sus recursos para experimentar esperanza, optimismo y felicidad.

Esa es la razón de porqué contar un chiste a tu hermanita evita que se ponga a llorar cuando se cayo “accidentalmente” de la cama. No es posible experimentar dolor real y reírse al mismo tiempo. Su cerebro debe elegir entre ambos.

Afortunadamente, la forma en que decidimos percibir los acontecimientos diarios  —más allá de los acontecimientos mismos— definen nuestra realidad.

Por ejemplo, en el experimento clásico de 1979, un grupo de hombre de 75 años fueron aislados durante una semana en un entorno que recreaba la experiencia de vivir en 1959, incluidos periódicos, ropa, decoración etc. Por ende el grupo actuaba precisamente como si fuera 1959 (20 años atrás). En otras palabras, el grupo de hombres experimento como era viajar en el tiempo y ver el mundo a través de si mismos cuando eran 20 años más jóvenes que en el presente.

Lo interesante es que cuando se les realizó pruebas de fuerza, postura, percepción, habilidades cognitivas y memoria a corto plazo, la mayoría de los participantes mejoró en todas la categorías. En esencia, el cambiar su percepción y mejorar su actitud, mejoraron su habilidad para desempeñar tareas físicas y mentales.

Lo mismo ocurre con la felicidad: tener una actitud positivo nos permite tener verdadera felicidad y mejorar nuestro desempeño. Es verdad que entre mas creas que tienes la habilidad para tener éxito, es mayor la probabilidad que lo tengas.

 

Entrena tu cerebro para ver lo positivo, no lo negativo.

Para ahora, ya debes tener una buena idea de que cambiar tu actitud tiene un gran poder, y probablemente quieres saber que más puedes hacer para ser más feliz.

Un buen lugar para empezar es entender que tu mente adopta y fortalece los patrones bajo los cuales decides percibir el mundo.

Por ejemplo Robert Stickgold, profesor de psiquiatría en Harvard professor of psychiatry, encontró algo curioso en un estudio de 2009. Le pago a 27 personas para que jugarán Tetris durante varias horas al día, durante 3 días seguidos.

Después de varios días, los participantes reportaron que habían empezado a querer colocar todo en patrones. Desde “Arreglar” las cajas de cereal en el supermercado hasta imaginar cómo podrían re-acomodar edificios para mejorar la densidad de una calle.

Esta obsesión con detectar y desear ordenar todo en el mismo patrón se le llama el “Efecto Tetris” y tiene dos variantes:

La primera versión es el “Efecto Tetris Negativo”. Esto ocurre cuando tu cerebro se “atora” en patrones que debilitan tus posibilidades de tener éxito. Por ejemplo, los auditores, quienes se enfocan en encontrar errores suelen enfocarse solo en los defectos de sus amigos y aspectos negativos de lo que les rodea, en lugar sus fortalezas y cosas buenas.

La segunda versión, al contrario, es el “Efecto Tetris Positivo”, donde tu cerebro se entrena para buscar patrones que mejoran tus oportunidades de tener éxito.

Para ponerlo de forma simple, entre más te enfoques en cosas positivas, más fácil será para tu cerebro detectarlas automáticamente y ser más positivo. Por ello debes siempre enfocarte en encontrar la  experiencia positivas ante cualquier situación. Las personas positivas suelen tener objetivos más complicados y ponen más esfuerzo en alcanzarles que su contra parte que son pesimistas y negativos.

Un truco muy sencillo para enfocarse en lo positivo es adoptar la práctica de anotar cada día, tres cosas positivas que te hayan sucedido el día anterior. Estas cosas solo tienen que ser positivas, no necesariamente algo grandioso. Basta con que sea algo específico. Por ejemplo: puede ser un chiste que te hizo reír, un logro profesional o una charla con alguien querido.

Mientras esta tarea es muy sencilla, requiere consistencia para que sea efectiva. Si logras desarrollar este hábito, cada vez te será más fácil identificar cosas positivas hasta que tu cerebro lo haga en automático, incrementando la calidad de tus días, y por ende tu calidad de vida.

Levántate usando el momentum de tus caídas.

Una sola situación puede verse de distintos ángulos, y estos ángulos son clave para tu felicidad y éxito.

Después de tener un evento negativo o crisis, tu mente opta por uno de tres caminos:

  1. El evento produce ningún cambio y permaneces como antes.
  2. El evento aumenta las consecuencias negativas; y terminas peor que antes. Este camino es la razón del porque tememos al conflicto y cambio.
  3. El evento de hacer más fuerte y capaz que antes.

Encontrar el tercer camino es la diferencia entre aquellos que fracasan y aquellos que salen victoriosos después de el. Esto es porque las personas no se definen por los eventos que les suceden en la vida, sino por la forma en que pueden percibir y reaccionar ante estos eventos.

Por ejemplo,  Walt Disney al ser despedido de un periódico debido a su “falta de creatividad”, no busco una nueva carrera. Optó por doblar sus esfuerzos hasta lograr el éxito obtenido.

En adición, nuestra mente crea contra-hechos después de una crisis o eventos negativos, escenarios alternativos que nos ayudan a evaluar y asimilar lo que ha sucedido.

Digamos, por ejemplo, que estuviste en el robo de un banco del cual saliste con una herida de bala en el brazo. Las opciones son: a) tienes mala suerte porque fuiste el único a quien lastimaron, o b) tienes muy buena suerte porque solo te una herida en el brazo y no un balazo fatal en la frente.

Tu cerebro crea varias opciones contrarias sin tú atención, pero tu tienes puedes elegir cuál deseas creer. Por ende, debes elegir las que te hagan sentir bien y produzcan resultados positivos en el futuro.

Tener éxito no es acerca de nunca cometer errores, o fracasar, es acerca de llevarte más lejos para ser más feliz y tener mejores resultados. Eso es el tercer camino, es como tropezar, pero caer hacia arriba.

Como Michael Jordan, cuando le dieron de baja de su equipo de basquetbol en secundaria. En lugar de desmotivarse, uso el acontecimiento como motivación para entrenar más duro y llegar a ser… legendario. (¿cuantos pensaron en barney stinson?)

Tomando el control, y enfocándote en hacer pequeños cambios es la mejor forma que tienes para generar grandes cambios

Uno de los principales factores del éxito, es el creer que tenemos control sobre nuestro futuro. A decir verdad es uno de los factores más fuertes del bienestar y desempeño. Aquellos que piensan que tienen poder sobre el resultado de sus vidas, cuentan con mejores calificaciones, logros profesionales y son más felices con su trabajo.

Piensa en cualquier gran atleta. No culpan a los árbitros o al clima cuando pierde, y obviamente no le atribuye sus triunfos a las mismas razones o a la buena suerte.

Pero, este sentimiento de control puede tambalearse. Sobre todo cuando nuestros niveles de estrés se elevan al punto donde pensamos que ya no podemos seguir. Y cuando llega este momento solemos poner demasiado enfoque a las cosas que genuinamente no podemos controlar, entonces nos volvemos menos felices y perdemos motivación y confianza en nosotros mismos.

¡Este control es recuperable!

Una forma es traducir tus emociones negativas a palabras. Escribe lo que estás sintiendo, o platica con alguien cercano. Los scans de cerebro muestran que al escribir o darle nombre a tus emociones negativas, pierden su poder negativo sobre ti. Es el primer paso para recuperar el control.

Después, puedes concentrarte en pequeños logros. Mientras acumulas recursos, conocimiento y confianza, podrás alcanzar objetivos cada vez más complicados.

Adicionalmente, puedes hacer un esfuerzo por distinguir aquellas cosas que están bajo tu control y aquellas que no. Un buen ejercicio para ello es crear una lista con dos columnas, una para las que controlas y otra para todo lo demás.

No te estreses cuando las cosas están fuera de tu control. Esto te permite enfocar tus energías y esfuerzos en cosas que si puedes cambiar, por ende, aumentando tus posibilidades de tener éxito. Cuando escribas tu lista intenta ordenarlas de más pequeñas y fáciles a las más complicadas.

La voluntad por sí misma no puede generar cambio — mejor intenta minimizar las barreras para crear buenos hábitos.

Es obvio que el ejercicio es bueno para nosotros, y fumar es malo, cierto? A pesar de saberlo, millones de personas fracasan al tener que adoptar buenos hábitos y abandonar los malos.

El problema es que dependen mucho en su voluntad, cuando en realidad es un recurso limitado, lo que significa que eventualmente se agota antes de que lo tengas que renovar, descansando. A decir verdad, los estudios psicológicos prueban que la voluntad es inefectiva para generar cambio porque intentamos abusar de ella.

Tomemos por ejemplo el experimento de Roy Baumeister en 1996. Tomó un grupo de personas a quienes les dieron dos platos, uno con galletas de chocolate y otro con rábanos. Les dieron instrucción de no comer las galletas, pero podían comer todos los rábanos que quisieran.

Después, se les dio acertijos para resolver. Aquellos que ya habían agotado su fuerza de voluntad al no comer las galletas, se daban por vencidos con los crucigramas mucho antes que aquellos quienes no tuvieron que enfrentar el dilema de comer o no las galletas.

O piensa en algo más cercano. Por ejemplo las personas que empiezan una nueva dieta tienden a romperá al mes, usualmente el tiempo que tarda la mayoría en agotar su fuerza de voluntad, y regresan a sus viejos hábitos.

Entonces… ¿cómo creamos y sostenemos buenos hábitos?

Solo tenemos que reducir la “energía de activación” necesitada — física, y mental — para sobrellevar una tarea. ¿Pero cómo se ve la “energía de activación”?

Piensa en el ejercicio de escribir del cual hablamos antes, en donde haces una lista de las cosas positivas que te han sucedido las últimas 24 horas. Puedes reducir la energía de activación requerida al mantener una libreta y pluma junto tu cama.

Si deseas mejorar tu habilidad para tocar guitarra, puedes comprar un caballete de guitarra para que ya no tengas que sacarla del closet o de su estuche para empezar a practicar.

Si deseas dejar de fumar puedes ponerlos bajo llave, aumentando el tiempo y esfuerzo necesario para tener un cigarro.

Estos “trucos” tan simples que aumentan o reducen 20 segundos a cada tarea, pueden tener un gran impacto en tu estilo de vida.

El apoyo social es uno de tus más grandes recursos.

Imagina que tu jefe te delega un nuevo proyecto e inmediatamente te sumerges en el y aislas del resto del mundo por completo. No socializas, no hablas con amigos, nada. Solo hay dos posibles resultados para este escenario: o fracasas terriblemente o te agotas tratando de sacarlo adelante.

Las personas que suelen sacar los proyectos adelante, saben que sus relaciones sociales son un recurso valioso, una inversión. Las interacciones sociales (sanas) nos suelen llenar de positivismo y conforme fortalecemos esas relaciones, aumentan nuestra felicidad, y por ende productividad.

Por ejemplo, en la oficina, tu equipo verá mejores resultados cuando los equipos invierten tiempo en interacciones sociales. Incluso las más pequeñas interacciones en el comedor o pasillo pueden aumentar los índices de felicidad.

La conexión entre el apoyo social y la felicidad ha sido verificada varias veces en las investigaciones de Harvard, en donde se muestra que el apoyo social y la felicidad se correlacionan para duplicar el margen promedio. Adicionalmente, las personas con pocas conexiones sociales suelen tener dos o tres veces mayores probabilidades de sufrir depresión, que aquellos con muchas conexiones sociales.

El valor de las interacciones sociales hacen obvio el que los líderes deben de crear espacios de trabajo y cultura laboral donde se puedan promover.

Desafortunadamente, muchos líderes creen que no tienen tiempo para socializar con sus colaboradores, que perderán autoridad, o que debe haber una clara línea entre relaciones laborales y amistades. Pero la investigación de MIT ha demostrado que las relaciones personales cercanas entre líderes y colaboradores suelen producir mejores resultados, más productivos y rentables que aquellas con relaciones débiles.

Si no estás en una posición de liderazgo, tómate el tiempo de presentarte con los miembros de tu equipo — incluso de distintos departamentos — o agenda comidas casuales con los distintos equipos.

Pero más importante que todo: muestra gratitud. Este es la forma mas efectiva de crear relaciones fuertes. Dedica el tiempo a reconocer y agradecer a alguien por sus logros y esfuerzos. Asegúrate que sea personal y de ser posible frente a otros, como en una reunión mensual o periódica.

Tienes la capacidad de compartir tu felicidad con el mundo.

¿No te ha pasado que cuando vez alguien bostezar, tienes un sentimiento irresistible de bostezar también? Lo mismo ocurre con la felicidad.

Cuando tienes una persona o grupo que cuenta con una “ventaja de felicidad” los beneficios se multiplican, a través de nuestras empresas, nuestras comunidades y sociedad. En otras palabras, los beneficios de la felicidad no solo son para nosotros.

Cuando usas estos principios para hacer un cambio positivo en tu vida, estás transformando la vida de cientos de personas de forma directa e indirecta. Por ejemplo, piensa en cómo puedes influenciar en tu hijo, quien a su vez lo hace con su mejor amigo, y el con su hermana, etc. A esto se le llama “Efecto Dominó”

La neurociencia explica este comportamiento como la adopción inconsciente a través de las neuronas espejo. Estas neuronas hacen que imites o adoptes el comportamiento de otros, o incluso experimentar lo que crees que otras personas están experimentando. Por ejemplo si estás en el cine viendo una película y ves como alguien se golpea la rodilla, inmediatamente escucharas a la audiencia quejarse como si fuera su propia rodilla.

Lo mismo sucede con tu actitud: si te sientes ansioso o negativo, usualmente provocarás que la gente a tu alrededor, amigos, colegas y familia se sientan igual. Claro que lo contrario también aplica: si estás feliz, la gente a tu alrededor también lo empezará a ser.

Las empresas lo han sabido desde hace años; es por ello que los programas de comedia incluyen risas de fondo!

A veces este “Efecto Dominó” es tan grande que pueden crear el “Efecto Mariposa”, la idea de que una mariposa aleteando sus alas puede provocar un huracán del otro lado del mundo.

Pequeños cambios pueden generar otros enormes. Cada uno de nosotros puede tener un efecto dominó o mariposa: una sola persona tomando ventaja de ser feliz puede crear un cambio en la dinámica del grupo para mejorar todo un sistema, o el mundo.

Conclusiones

La felicidad no viene del éxito. A decir verdad es al contrario: su éxito depende de tus niveles de felicidad. Afortunadamente, en aumentar tu felicidad no requiere de grandes cambios en tu vida. Todo lo que necesitas hacer es ajustar tu perspectiva y tomar conciencia de los aspectos positivos que ya están ahí. Después de eso, todo empieza a fluir por inercia positiva.

¿Por dónde empezar?

Compra un regalo a un ser querido.

Los datos duros muestran que gastar un poco de dinero en otros puede aumentar nuestra felicidad incluso más que comprar cosas para nosotros mismos. invita a comer a alguien, compra un regalo o haz un donativo.

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